lunes, 26 de septiembre de 2016

El viejo Ford

Nuestros caminos se unieron a finales del verano de 2009. Falto de laterales para tu equipo cadete, te habías fijado en mí para completarlo, pero no pude ir a un partido que a la postre perderíamos 1-9. Y es que cómo dolía perder en casa.

En la semana santa de 2010 no desaproveché la oportunidad y subí a reforzar a un equipo ya en descomposición, prácticamente descendido a Tercera Cadete. Se trataba de un amistoso contra otro Tercera, Los Prados, y recuerdo vuestra charla en el descanso, la tuya y la de Berto, tu gran amigo. Parece ser que aquello era lo que nos íbamos a encontrar al año siguiente. Es decir, estaban dando por hecho un descenso que se consumó un mes después. Contigo tuve la oportunidad de debutar en Segunda Cadete siendo un simple infantil y en un campo fabuloso, el Nuevo Ganzábal, contra el Langreo. Aquel nefasto año hizo que el Cadete del Vallobín cosechase una nueva goleada en contra mientras tú tomabas nota del desastre al más puro estilo José Mourinho. Todo para que no se volviera a repetir.

El curso siguiente, ya en Tercera, estuvo bien preparado y tuvo muy buenas bases desde el principio: Humildad y trabajo. Todos los fines de semana nos recordabas la alta moral que traían los equipos contra los que nos enfrentábamos por venir de jugar contra el San Juan de la Carisa, pero siempre "con todos mis respetos hacia ellos". El respeto siempre estaba presente en aquel vestuario y si no, ahí estaba el trabajo físico que cumplíamos dos entrenamientos de los tres que teníamos por semana, para recordárnoslo. Tuviste presente todas aquellas duras derrotas en casa para volver a hacer vibrar a Vallobín. Hiciste que aquel Cadete ascendiese como líder, ganando todos los partidos en casa y tan solo perdiendo uno fuera y empatando el último también lejos de nuestro campo, ya ascendidos. ¡Ascendidos, menuda excusa! (Y vaya bronca...)

Plantilla del Vallobín campeón del Grupo II de la Tercera Cadete asturiana antes del partido contra P. Marigil. (1-5)

Campo Municipal de Matalablima, 15 de mayo de 2011.

Atrás queda ya el 15 de mayo de 2011. Uno de los días en donde demostraste quiénes querías que fueran los protagonistas, nosotros. Casi no quisiste ser partícipe del año con mayores éxitos deportivos de mi corta carrera futbolística. Conseguimos los tres puntos que nos daban un ascenso como campeones de liga ante la Peña Marigil, por 1-5 y tú, el responsable de aquello, huías de toda celebración.



Obviamente, acabamos por alzarte al cielo de Matalablima.










3 comentarios:

  1. Simbólicamente en esa foto lo alzais al cielo. Precioso el recuerdo que has tenido.

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    1. Muchas gracias Pabli, si algo me caracteriza como escritor es mi facilidad para los dobles sentidos, además de, para mí, la belleza de la foto. Un abrazo amigo!

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